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jueves, 20 de marzo de 2014

Día Internacional de los Bosques 2014

Se aproxima el 21 de marzo, el Día Interacional de los Bosques, una fecha en la que aprovechamos para recordar la importancia vital de los mismos, de todo lo que nos aporta y de la catástrofe que sería quedarnos sin ellos. La deforestación es el problema ambiental más grave que afecta a nuestro planeta y la desaparición de los bosques implicaría también la pérdida de todas las formas de vida de la Tierra.

La conservación de los bosques nos proporciona oxígeno, agua y alimento, los tres factores esenciales para la vida. Por tanto, cuanto mejor conservados estén los ecosistemas forestales mayor será nuestra calidad de vida.

Como dicen en el video de la FAO: "Los bosques son nuestro futuro".


Más información en la web de FAO.

viernes, 17 de junio de 2011

la familia carbonero

El valor de las pequeñas cosas, esa podría ser la conclusión final de este texto.
A menudo hablamos de la conservación de las especies y de los espacios naturales... Si pudiéramos registrar de alguna forma la imagen que viene a nuestras mentes asociada a estos términos, seguramente la mayoría estaríamos pensando en grandes zonas boscosas o en animales de tamaño considerable como las rapaces, los osos o las ballenas.

Muchas veces nos olvidamos de que un ecosistema está formado por multitud de especies animales y vegetales, estrechamente ligadas unas con otras, la mayoría de pequeño tamaño como los insectos, el grupo faunístico más numeroso.

En nuestra campiña sur cordobesa, existe una pequeña ave muy conocida por su canto, lo que da lugar a que se le conozca popularmente por diversos nombres en las distintas zonas geográficas donde habita según la interpretación que las gentes del lugar dan a sus cantos.
En esta zona le solemos llamar "agua-quí", en otros sitios se le conoce como "chi-chi-pán", "tin-tín", "cha-pín" o "santa-cruz".

El carbonero común, denominado científicamente como Parus major, es un pajarito de alegres colores y una elegantísima corbata negra que se alimenta fundamentalmente de insectos, aunque también incluye en su dieta algunas semillas y frutos (sobre todo aquellos que ya están muy maduros y pueden contener larvas).

Esta especie puede estar presente en cultivos arbolados, en huertos y jardines. Fabrica un mullido nido en huecos de los árboles o en muros, también suele aprovechar las cajas-nido.
En este caso, han llegado hasta mí unas bonitas fotografías de un nido de carboneros realizado dentro de un cántaro de barro y en el que la señora y el señor Carbonero han criado a 6 polluelos.

La señora carbonero incubando los huevos, el 15 de mayo:


Los 6 polluelos en su blandito nido, esperando la merienda, el 29 de mayo:


El 12 de junio el nido ya estaba vacío


Una muestra más de que el medio ambiente es todo lo que nos rodea y que hasta un simple cántaro decorativo puede ser aprovechado como lugar de nidificación, a salvo de posibles depredadores, como los gatos domésticos.

La importancia ecológica de esta pequeña ave radica en que es un buen aliado de las masas forestales, puesto que al tener una alimentación principalmente insectívora, mantiene a raya las posibles plagas que pudieran surgir en los bosques, mucho más en la época de cría, durante la cual los carboneros ceban a sus pollos con gran cantidad de insectos.


martes, 1 de marzo de 2011

2011, año internacional de los bosques


En la foto, aunque la niebla no deje verlo bien (que dicho sea de paso, ese era el propósito), un árbol. 100 árboles, un bosque. 1000 árboles, una selva. 1001, nuestro pulmón. Este año que tenemos ya recién terminado de inaugurar celebramos el Año Internacional de los Bosques. Los bosques, esos grandes edenes que literalmente nos dan de comer, son nuestro principal sustento, algo que está incluso por encima de la tan necesaria y casi siempre hasta placentera alimentación, algo que si de pronto desapareciera de la faz de la Tierra probablemente no nos permitiría vivir más que unos pocos días. Los bosques son la gran fábrica del oxígeno que nos permite respirar durante las 24 horas del día. Si se acaban los bosques, se acaba el oxígeno; y si se acaba el oxígeno, se acaba la vida. TODA la vida. Solo la gran selva que rodea a las cuencas de los dos grandes ríos sudamericanos, el Amazonas y el Orinoco, proporcionan una tercera parte del total del oxígeno que se produce en todo el planeta. Es por eso que conocemos a este gran paraíso como el pulmón de la Tierra. Esta selva es tan biológicamente perfecta que lleva 80 millones de años siendo así, tal y como la conocemos actualmente, con los mismos animales, los mismos árboles, los mismos sonidos y los mismos ciclos, ¿para qué cambiar, si este mundo es tan biológicamente perfecto? Pero no todo es tan halagüeño como se está pintando hasta ahora: poco a poco, la mano del hombre ha ido penetrando en lo más profundo de los abismos forestales, destrozando cada año cerca de la friolera de 13 millones de hectáreas de estos grandes santuarios del mundo. Esta superficie es la equivalente a un cuarto del total de nuestra Península. Para que nos hagamos una idea, cada minuto arrasamos con una media de 20 campos de fútbol, pero con árboles incluidos. ¿Queréis asustaros un poco más? Desde hace 300 años hemos aniquilado el 40% de toda la masa forestal que existía a nivel mundial, que se dice pronto. Si seguimos así, la superpoblación provocará que un día seamos tantos pares de pulmoncitos trabajando juntos que necesitaremos más oxígeno del que es capaz de producir todo este gran pulmón que tiene la Tierra, pero quizá este día ya se hayan talado los suficientes árboles como para que este pulmón del que hablamos ya no sea tan grande como hoy. Ese día, el día en que la gacela se vuelva contra el leopardo y le clave su cornamenta, si no nos hemos extinguido ya por cualquier otro motivo, será el día en que el demonio empiece a trabajar en el contrato que ya hemos firmado con él hace ya mucho tiempo. Y es aquí donde llegamos a la conclusión (y no me digáis pesimista precisamente a mi) de esta pequeña historia que no he escrito yo, sino que hemos creado, entre todos, un porcentaje digamos que casi por encima del total de la población de Homo sapiens existente en el planeta, exterminadores de masa forestal y contaminadores de oxígeno, que no sabemos ser personas y que entre todos formamos un terrible y ya casi incurable cáncer en el complejo tejido de esa gran casa nuestra a la que llamamos Tierra. Y termino ampliando una gran frase, no sé muy bien de qué autor, pero que se ha hecho muy famosa ya en muchas de las redes sociales y programas de chat que usamos actualmente la mayoría de los jóvenes de los países desarrollados (económicamente): Querido amigo mal Homo sapiens, seas quien seas, te llames como te llames, te pongas la corbata que te pongas, sólo cuando hayas talado el último árbol, sólo cuando hayas matado al último lince, sólo cuando hayas secado la última gota de agua que quede sobre nuestro ingenuo planeta, sólo en ese instante te darás cuenta, oh joven representante de la más inteligente de las especies animales que existen en el universo, de que no te puedes comer el dinero.