Casi con la maestría del gran búho real, pero apenas con el tamaño de una paloma, este pequeño y aun relativamente abundante búho de bolsillo está viendo cómo poco a poco se van reduciendo sus ancestrales poblaciones, tradicionales ya en la mayor parte de nuestros viejos olivares, construcciones humanas no necesariamente abandonadas y arboledas de tipo mediterráneo. Este pequeño duende de ojos de azufre, que es nuestra rapaz nocturna más diurna y a la vez la más abundante, es también el encargado de cobrar la renta a todos los animales inferiores a su peso que viven en el piso bajo de la pirámide ecológica de nuestra Naturaleza, la misma pirámide que preside la especie humana desde un poco antes de que el mundo natural empezara a degradarse. Es precisamente esta degradación, entre otras cosas, lo que un día puede acabar con esta singular especie, unas cuantas más que dependen de ella, y con ellas inevitablemente la nuestra también. Esto es algo que todavía no hemos terminado de entender, a pesar de nuestra desarrollada inteligencia, y es que a estas alturas de la vida, el mero hecho de querer proteger a un concreto animal o vegetal todavía suena a una vana excusa más para defender algo que aparentemente sólo interesa a unos pocos colectivos que acostumbran a ponerse camisetas con motivos de tipo naturalista o ecologista y cortar nuestras carreteras con sus pancartas, siempre a favor o en contra de algo o alguien que aparentemente para cualquier ejemplar de Homo sapiens urbano carecen de sentido. ¿Aparentemente? Lo que quizá no sabe todo “sabio de bar” insuficientemente documentado que tanto se queja de toda esta gente es precisamente la poco adecuada para nosotros trascendencia que puede traer tras de sí la desaparición de una sola especie, ya sea animal o vegetal. Sabemos de sobra ya, que en el contexto pura y netamente natural, los animales salvajes no evolucionaron en el campo precisamente para que nosotros los miremos con unos prismáticos o les hagamos una foto, y mucho menos para que los contemplemos detrás de una reja. Los animales representan en su medio algo más que eso. Entre todos forman un todo, cada uno con su cometido, y cada una de las especies es imprescindible para alguna especie más que necesite de alguna forma de las que le rodean. A tal efecto, y como simples ejemplos, digamos que los conejos dan de comer a sus depredadores, la hierba a su vez alimenta a estos conejos, las ratas y las hormigas eliminan buena parte de esos desechos que están donde no deberían estar, los buitres se encargan de limpiar nuestros campos de cadáveres (animales, evidentemente), las abejas son las que se ocupan de llevar a cabo ese gran milagro que es la reproducción entre plantas y árboles para que puedan seguir proporcionándonos oxígeno, los árboles han aprendido a fabricar frutos para que las aves y los mamíferos transporten sus semillas hasta otros lugares, etc. Basta con que rompamos uno solo de los eslabones de la frágil cadena que sujeta a esta gran empresa para que la naturaleza se quede coja y todo el motor de la vida deje de funcionar adecuadamente. Cuando falta una especie que siempre ha estado en un lugar determinado, las demás especies que dependían de ella, directa o indirectamente, tarde o temprano tendrán que optar por adaptarse y evolucionar por otro camino o, en el peor de los casos, al cabo de un tiempo de crisis también se extinguirán. El mochuelo europeo (Athene noctua) es todavía abundante, pero sus poblaciones están disminuyendo notablemente. Solo si conseguimos que a finales de 2011 se haya mantenido o incluso incrementado esta población allí donde haga falta, podremos decir con orgullo que este ha sido realmente el año del mochuelo. Y si encima hemos logrado realzar las poblaciones de otras especies autóctonas y ecológicamente beneficiosas para la Naturaleza, también será en buena parte nuestro gran año.
domingo, 17 de abril de 2011
mochuelo, ave del año 2011
Casi con la maestría del gran búho real, pero apenas con el tamaño de una paloma, este pequeño y aun relativamente abundante búho de bolsillo está viendo cómo poco a poco se van reduciendo sus ancestrales poblaciones, tradicionales ya en la mayor parte de nuestros viejos olivares, construcciones humanas no necesariamente abandonadas y arboledas de tipo mediterráneo. Este pequeño duende de ojos de azufre, que es nuestra rapaz nocturna más diurna y a la vez la más abundante, es también el encargado de cobrar la renta a todos los animales inferiores a su peso que viven en el piso bajo de la pirámide ecológica de nuestra Naturaleza, la misma pirámide que preside la especie humana desde un poco antes de que el mundo natural empezara a degradarse. Es precisamente esta degradación, entre otras cosas, lo que un día puede acabar con esta singular especie, unas cuantas más que dependen de ella, y con ellas inevitablemente la nuestra también. Esto es algo que todavía no hemos terminado de entender, a pesar de nuestra desarrollada inteligencia, y es que a estas alturas de la vida, el mero hecho de querer proteger a un concreto animal o vegetal todavía suena a una vana excusa más para defender algo que aparentemente sólo interesa a unos pocos colectivos que acostumbran a ponerse camisetas con motivos de tipo naturalista o ecologista y cortar nuestras carreteras con sus pancartas, siempre a favor o en contra de algo o alguien que aparentemente para cualquier ejemplar de Homo sapiens urbano carecen de sentido. ¿Aparentemente? Lo que quizá no sabe todo “sabio de bar” insuficientemente documentado que tanto se queja de toda esta gente es precisamente la poco adecuada para nosotros trascendencia que puede traer tras de sí la desaparición de una sola especie, ya sea animal o vegetal. Sabemos de sobra ya, que en el contexto pura y netamente natural, los animales salvajes no evolucionaron en el campo precisamente para que nosotros los miremos con unos prismáticos o les hagamos una foto, y mucho menos para que los contemplemos detrás de una reja. Los animales representan en su medio algo más que eso. Entre todos forman un todo, cada uno con su cometido, y cada una de las especies es imprescindible para alguna especie más que necesite de alguna forma de las que le rodean. A tal efecto, y como simples ejemplos, digamos que los conejos dan de comer a sus depredadores, la hierba a su vez alimenta a estos conejos, las ratas y las hormigas eliminan buena parte de esos desechos que están donde no deberían estar, los buitres se encargan de limpiar nuestros campos de cadáveres (animales, evidentemente), las abejas son las que se ocupan de llevar a cabo ese gran milagro que es la reproducción entre plantas y árboles para que puedan seguir proporcionándonos oxígeno, los árboles han aprendido a fabricar frutos para que las aves y los mamíferos transporten sus semillas hasta otros lugares, etc. Basta con que rompamos uno solo de los eslabones de la frágil cadena que sujeta a esta gran empresa para que la naturaleza se quede coja y todo el motor de la vida deje de funcionar adecuadamente. Cuando falta una especie que siempre ha estado en un lugar determinado, las demás especies que dependían de ella, directa o indirectamente, tarde o temprano tendrán que optar por adaptarse y evolucionar por otro camino o, en el peor de los casos, al cabo de un tiempo de crisis también se extinguirán. El mochuelo europeo (Athene noctua) es todavía abundante, pero sus poblaciones están disminuyendo notablemente. Solo si conseguimos que a finales de 2011 se haya mantenido o incluso incrementado esta población allí donde haga falta, podremos decir con orgullo que este ha sido realmente el año del mochuelo. Y si encima hemos logrado realzar las poblaciones de otras especies autóctonas y ecológicamente beneficiosas para la Naturaleza, también será en buena parte nuestro gran año.
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lunes, 11 de abril de 2011
al límite de la esperanza
"Al límite de la esperanza" es el título de un documental, que como no podía ser de otra manera, habla sobre el lince ibérico.
Es un documental que vi en TVE2 hace tiempo y que me ha costado encontrar en la red. Me gusta por muchas cosas, la primera porque transmite un claro mensaje de necesidad de conservar a la especie, también por las fabulosas imágenes de la vida de los linces en Doñana y Sierra Morena y porque nos muestra el magnífico trabajo que se está realizando en el proyecto de cría en cautividad del lince ibérico, algo que no es fácil de ver.
Te animo a dedicarle unos minutos al lince ibérico a través de estas bellas imágenes. Puedes verlo en este enlace.
Espero que lo disfrutes tanto como yo.
martes, 5 de abril de 2011
la luz entre las sombras
El nacimiento de nuevas crías de lince ibérico nos da una nueva esperanza de que tal vez no sea demasiado tarde, de que tal vez por una vez el ser humano ha llegado a tiempo de salvar de la extinción a una de las criaturas más perfectas de la naturaleza.
Hoy, 5 de abril, una lincesa que vive en Doñana ha dado a luz a estos 4 cachorros . Estos nuevos linces representan la luz entre las sombras, la esperanza de que algún día dejemos de ver a esta especie en la lista de especies amenazadas.
Salvar al lince ibérico significa también conservar el ecosistema al completo, incluidas todas las especies animales y vegetales que conviven con él, significa dar un paso en favor de la biodiversidad y mantener nuestra identidad. Por eso, le pese a quien le pese, debemos hacer todo lo posible porque nuestro lince ibérico, el felino más amenazado del planeta vuelva algún día a pasearse tranquilamente por nuestra Andalucía, y quien sabe si también por el resto de la Península Ibérica, libre de venenos, cepos, atropellos y cazadores sin escrúpulos.
Le seguiremos la pista a estos pequeños linces, los más bellos del mundo
Hoy, 5 de abril, una lincesa que vive en Doñana ha dado a luz a estos 4 cachorros . Estos nuevos linces representan la luz entre las sombras, la esperanza de que algún día dejemos de ver a esta especie en la lista de especies amenazadas.
Salvar al lince ibérico significa también conservar el ecosistema al completo, incluidas todas las especies animales y vegetales que conviven con él, significa dar un paso en favor de la biodiversidad y mantener nuestra identidad. Por eso, le pese a quien le pese, debemos hacer todo lo posible porque nuestro lince ibérico, el felino más amenazado del planeta vuelva algún día a pasearse tranquilamente por nuestra Andalucía, y quien sabe si también por el resto de la Península Ibérica, libre de venenos, cepos, atropellos y cazadores sin escrúpulos.
Le seguiremos la pista a estos pequeños linces, los más bellos del mundo
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Rocío Ruz
sábado, 2 de abril de 2011
¿vista de búho?
Casi como si quisieran delatar su silenciosa presencia, los dos grandes cristales oculares de un eficiente cazador, el búho chico (Asio otus), destacan notablemente entre lo más oscuro y frondoso de un espeso manchón de bosque mediterráneo. Dos ojos preciosos que entendemos que dotan de una visión perfecta a un cazador preparado para sobrevivir en lo más oscuro de la noche. No obstante, recientemente se ha podido comprobar, a pesar del tesón que nos caracteriza y que tantas veces nos lleva a casi inventar motivos que nos hagan deleitarnos con algunas cualidades, unas ciertas y otras no tanto, de algunos de nuestros representantes del gran reino animal, que las rapaces nocturnas no ven tan bien en la oscuridad como anteriormente se había querido pensar. Siempre se había dicho que cualquier estrigiforme tiene tal sensibilidad a la luz que es capaz de ver en una oscuridad casi completa. En general, hasta que se comprobó lo contrario, siempre suponíamos que las lechuzas y los búhos tenían unos ojos hasta 100 veces más sensibles a la luz que los del ser humano con más vitamina A. Sin embargo, no hace mucho que se descubrió, a través de las pruebas que suelen hacer los científicos para poder apoyar sus teorías, que esta hipótesis podía más bien ser un tanto exagerada. A través de estas pruebas, fiándose de ellas incluso más que del análisis de la proporción de conos y bastones presentes en los ojos de estas aves, se ha descubierto que las lechuzas son sólo 2 veces más sensibles a la luz que nosotros, y en el más exagerado de los casos, quizá hasta 10. Entonces… ¿cómo consiguen estas aves eminentemente nocturnas cazar en oscuridad total animales tan esquivos como pueden ser por ejemplo los ratones de campo, que conocen perfectamente su territorio y que siempre van a tener miles de sitios donde esconderse, sin terminar, en el mejor de los casos, con más hambre que la que ya tenían y sin consumir en su caza más energía que la que se necesita para llevar a cabo la captura de dichas presas? En las pruebas que os contaba se introdujo a una lechuza blanca (Tyto alba) sana en una gran habitación en total oscuridad, en lo alto de un posadero, y se le observó con una débil luz infrarroja, una luz que al igual que nosotros no pueden ver estas aves, y con unas cámaras especiales que sí pueden captar esta luz. Se le soltó un ratón, que corría y corría por el suelo desnudo, pero la lechuza jamás atacaba. Así podía estar horas y horas, pero nunca llegaba a atacar, porque a la lechuza le era imposible ver u oír a su presa, y por tanto ni siquiera se percataba de su presencia. Posteriormente se cubrió el suelo de hojas secas, se apagó de nuevo la luz, y se volvió a soltar al ratón. En cuanto el pequeño roedor comenzó a moverse, empezó a producir en esas hojas un ruido minúsculo, el más sutil de los crujidos, justo lo único que necesitaba nuestro cazador para localizar a su presa. Casi sin pensarlo la lechuza se desplomó con las alas cerradas del posadero donde descansaba, abriéndolas para frenar la caída justo antes de tocar el suelo, tal como lo haría un paracaidista, en oscuridad total, calculando la distancia que le quedaba para llegar al suelo sola y únicamente con la ayuda del sonido que producía el ratón al moverse. Pero las garras no caen sobre el ratón. ¿Ha fallado? No, todavía hay que afinar la localización. Justo en el momento en que la lechuza tocó el suelo, el ratón, de un gran salto, empezó a correr, produciendo mucho más ruido. Con una precisión y una rapidez que ya quisieran para sí el más perfecto de los galgos, en menos de 2 segundos, y guiándose sólo por el sonido, la lechuza ya había atrapado al ratón. Así varias veces, con varias lechuzas. De esta forma se ha podido comprobar que el oído de las rapaces nocturnas es uno de los más perfectos del mundo. De hecho, podemos afirmar que toda su cara es como una gran oreja. Esa forma tan peculiar que suele tener la cara de casi todas las rapaces nocturnas no es otra cosa que una gran parábola que concentra todos los sonidos, hasta el más mínimo de los rumores, en los oídos internos de estos perfeccionados rastreadores de sombras. Todo esto, unido a su asimetría auricular, o dicho de otra manera, el hecho de que estos animales tengan un oído interno más alto que el otro, es lo que les permite localizar el origen de cualquier mínimo sonido que pueda producir la presa más silenciosa incluso en la más negra de las sombras de la noche.
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sábado, 26 de marzo de 2011
en rojo y negro
Este pequeño animalito es muy conocido por su llamativo colorido, parece que estuviera de feria todo el tiempo, con su traje de flamenca de lunares. Lo podemos ver frecuentemente en multitud de sitios, hasta en el patio de nuestras casas. Yo diría que es de los pocos insectos que no provocan repulsión en los seres humanos, que agrada cogerlo y dejar que recorra toda la mano haciendo cosquilas.
Hay muchas especies de mariquitas, se calcula que unas 4.500 en todo el mundo. Pertenecen a la familia de insectos coleópteros Coccinellidae.
Como curiosidad, destacar que las hembras ponen alrededor de 1 millón de huevos a lo largo de toda su vida y viven 2 o 3 años. Se sabe que pueden alcanzar los 2.000 metros de altura en vuelo y que pueden llegar a volar a más de 50 km de distancia.
Los élitros son gruesas alas transformadas que protegen las alas funcionales para el vuelo y pueden tener diversos tonos, en este caso de un precioso color rojo, adornado con 7 puntos negros. Estos colores vivos que presentan estos insectos se conoce como aposematismo o coloración aposemática, es decir, esos colores tan llamativos sirven para mantener alejados a los depredadores, que asocian los colores brillantes con el veneno. La palabra aposematismo procede del griego: "apo", que significa lejos y "sema", que se traduce como señal. Estos insectos tienen un sabor desagradable para los pájaros, que son sus depredadores naturales. Lo mismo ocurre con otros insectos, como por ejemplo las avispas.
En algunos lugares, las mariquitas son símbolo de buena suerte. Desde luego, sólo encontrarnos uno de estos simpáticos bichitos es toda una suerte.
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Rocío Ruz
lunes, 21 de marzo de 2011
Algarrobo y algarroba
La gran biodiversidad que nos ofrece la naturaleza y en especial los árboles, esos seres vivos autótrofos que nos proporcionan oxígeno, alimento y una buena sombra, es el motivo de que el 21 de marzo se celebre el Día Forestal Mundial. Este año también celebramos el Año Internacional de los Bosques.
Para recordar esta fecha he elegido una especie típica del área mediterránea:
De nombre científico Ceratonia Siliqua, pertenece a la familia Fabaceae. Puede llegar a medir entre 5 y 10 metros de altura.
Hojas compuestas, con 3 a 5 pares de hojitas perennes y con forma acorazonada, brillantes.
Flores en racimos, normalmente masculinas o femeninas en distintas plantas, aunque también las hay hermafroditas.
El fruto es en legumbre, llamado algarroba, de 10-15 cm, y se recoge a mediados de agosto.
Está presente sobre todo en suelos calcáreos por toda la región Mediterránea, también en zonas de litoral.
Se ha usado a lo largo de la historia en alimentación, tanto humana como para el ganado. De él se obtiene un sucedáneo del chocolate y harina.
Como curiosidad sobre esta especie: las semillas se utilizaban en la antigüedad como unidad de medida por su uniformidad de masa entre ellas. Del griego keration, viene el nombre de la unidad de masa quilate, muy utilizada en joyería.
Para recordar esta fecha he elegido una especie típica del área mediterránea:
EL ALGARROBO
De nombre científico Ceratonia Siliqua, pertenece a la familia Fabaceae. Puede llegar a medir entre 5 y 10 metros de altura.
Hojas compuestas, con 3 a 5 pares de hojitas perennes y con forma acorazonada, brillantes.
Flores en racimos, normalmente masculinas o femeninas en distintas plantas, aunque también las hay hermafroditas.
El fruto es en legumbre, llamado algarroba, de 10-15 cm, y se recoge a mediados de agosto.
Está presente sobre todo en suelos calcáreos por toda la región Mediterránea, también en zonas de litoral.
Se ha usado a lo largo de la historia en alimentación, tanto humana como para el ganado. De él se obtiene un sucedáneo del chocolate y harina.
Como curiosidad sobre esta especie: las semillas se utilizaban en la antigüedad como unidad de medida por su uniformidad de masa entre ellas. Del griego keration, viene el nombre de la unidad de masa quilate, muy utilizada en joyería.
miércoles, 16 de marzo de 2011
agua

El día 22 de marzo celebramos, aunque creo que sin motivos de fiesta, el Día Mundial del Agua. Parece mentira que vivamos en un planeta al que quieren llamar Agua, precisamente por la extrema cantidad de este líquido que contiene esa gran esfera que desde el espacio se ve de un inconfundible color azul agua y que porta nuestras vidas, y que sólo podamos aprovechar una pequeñísima parte de este abundante pero a la vez tan escaso recurso vital.
Hace unos 3.500 millones de años, cuando se estima que empezó a gestarse la primera forma viviente sobre nuestro planeta, no existían animales, ni vegetales, ni hongos… lo único que había era una gran masa de organismos unicelulares que solo se preocupaban de comer y reproducirse, en una especie de mar gigantesco y de poca profundidad al que los científicos llamaban sopa orgánica.
La vida, en cierto modo, empezó en el agua, y podemos decir que desde entonces el agua siempre ha sido imprescindible para cualquier forma de vida que haya existido a lo largo de la historia del mundo, y nosotros, como bien sabemos, somos una forma de vida más. Somos concretamente una forma de vida que necesita unos 300 litros de agua cada día para poder llevar a cabo sus funciones vitales de una forma eficiente (y a veces innecesariamente cómoda), desde la ingesta directa de la citada agua hasta la ducha, pasando por la cocina, la piscina, el inodoro, la agricultura y terminando en ese grifo que gotea sin que nos demos cuenta y que hace desaparecer algo así como 30 litros de agua cada día.
Paralelamente, también compartimos este mundo con una elevadísima cantidad de seres vivos que también consumen agua, entre animales, plantas y demás, y todos necesitamos de este líquido para poder vivir.
De toda el agua que tenemos en el mundo, un 97% es el agua salada de los mares, no potable directamente, y el 3% restante es agua dulce superficial, subterránea y en forma de hielo y nieve. Únicamente el 0,6% de la superficie terrestre está cubierto de agua dulce, la única que nos podemos beber. De ese 0,6% tenemos que descontar el agua biológica (que es el agua que está presente en los seres vivos), el agua de la atmósfera y la humedad del suelo. Nos queda el agua de ríos, lagos y demás, que es un 0,34% del total. Ya mejor no seguimos descontando las aguas contaminadas y la de esos arroyos y ríos que no nos gustan mucho porque tienen un color raro, una espumita sospechosa o huelen mal.
Pues bien, ya sabemos cuánto tenemos para beber hoy. ¿No será este un motivo más que suficiente para dejar de derrochar y tirar porquerías al desagüe y a los ríos?
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sábado, 12 de marzo de 2011
Aquila adalberti, una de las cuatro aves de presa más escasas del planeta y la más amenazada del continente europeo
Los últimos datos sobre la población de águila imperial en Andalucía albergan una pequeña esperanza en cuanto a la recuperación de la especie.
En Andalucía, el Aquila adalberti está catalogada como especie en Peligro de Extinción y en Peligro Crítico según los criterios de la UICN.
Sin duda, es una buena noticia para la biodiversidad de nuestra comunidad, algo que el desaparecido Félix Rodriguez de la Fuente habría celebrado, puesto que es también gracias a él y a su trabajo en favor de la conservación de las aves de presa.
Parece ser que existen 61 parejas de águila imperial en Andalucía, 279 parejas en total en España y otras 3 en Portugal. Los datos reflejan que ha disminuido la mortandad en los nidos y también a causa de electrocución por los tendidos eléctricos. Todo ello es fruto del trabajo de muchos años haciendo un seguimiento de la especie, reparando los nidos y modificando las líneas eléctricas, así como la liberación de individuos procedentes de los centros de recuperación.
Otro aspecto positivo a tener en cuenta es que se ha ampliado su distribución por Andalucia, que inicialmente se reducía a Sierra Morena y Doñana. Actualmente también existe en la provincia de Cádiz, en el entorno de la Laguna de la Janda.
En el año 74, en uno de sus programas de radio, el amigo Félix Rodriguez de la Fuente, trató el tema del águila imperial, una especie de la que por aquella época sólo quedaban 20 parejas en España.
Fué un programa especial en el que Félix hablaba sobre aquella águila imperial localizada en Estados Unidos y devuelta a España, tras ser víctima de uno de esos coleccionistas de biodiversidad que pretendía privarla de su libertad para siempre. Lo que quizás el águila pudo transmitirle a Félix, un mensaje angustioso sobre su reducida población y sobre los problemas ambientales que llevaron a su declive a lo largo de la historia , así como la presión humana soportada. A continuación recordamos algunos de estos mensajes del águila imperial:
...Creeis que esto es algo de ayer, estáis protagonizando con orgullo la salvación de unas especies que estamos ya irremisiblemente condenadas a muerte, no solo por una persecución directa, sino que habéis transformado la piel de la Tierra.
....
Tu has volado alguna vez como volamos las águilas, .... tú has pasado desde la verde Europa hasta la ocre España, has visto que desde aquí al desierto del Sáhara en lo que se refiere al color no hay más que una diferencia de grados, que España es un país deforestado...
....
En la época moderna... por un lado las insensatas hazañas de los cazadores que han transformado algunas de las últimas águilas imperiales españolas en eso que llaman "trofeos" y que son tristes y macabros despojos. Por otro lado, la acción de los alimañeros, esos hombres que sirviéndose del veneno pretenden proteger a la naturaleza: ¿a qué parte de la naturaleza?, a unas perdices, a unos conejos, a unos animales artificiales, y acabando con todos a los que llaman "dañinos"
....
Si el exterminio de las águilas imperiales, las aves más hermosas de la fauna española sirve de ejemplo, aún podemos decir que desapareceremos por algo, que moriremos con majestad y orgullo, pero si nuestro exterminio no sirve para meditar y cambiar drásticamente vuestra carrera de destrucción, la última de las águilas imperiales no le dirá al hombre adiós sino hasta pronto, porque vosotros también pasaréis a la terrible lista de las especies extintas en el planeta Tierra si seguís envenenando el aire, intoxicando el mar, degradando la tierra y envenenádoos a vosotros mismos".
Dedicado a mi amigo y colaborador Manuel.
viernes, 4 de marzo de 2011
Celidonia menor
Rannuculus ficaria
Es una planta de pequeña altura, con unas llamativas flores amarillas. Las hojas son de color verde oscuro muy brillante, con forma acorazonada.
Florece a partir de mediados de febrero y podemos encontrarla en las proximidades de los arroyos, zonas húmedas y lugares frescos. Está muy bien distribuida por toda la Península Ibérica.
En algunos sitios se le conoce como la Hierba de las almorranas, debido a la forma que tienen sus raíces.
Parece ser que antiguamente se utilizaba como planta medicinal para el tratamiento de hemorroides y contra el escorbuto, debido a su elevado contenido en vitamina C de las hojas.
Es una planta de pequeña altura, con unas llamativas flores amarillas. Las hojas son de color verde oscuro muy brillante, con forma acorazonada.
Florece a partir de mediados de febrero y podemos encontrarla en las proximidades de los arroyos, zonas húmedas y lugares frescos. Está muy bien distribuida por toda la Península Ibérica.
En algunos sitios se le conoce como la Hierba de las almorranas, debido a la forma que tienen sus raíces.
Parece ser que antiguamente se utilizaba como planta medicinal para el tratamiento de hemorroides y contra el escorbuto, debido a su elevado contenido en vitamina C de las hojas.
Una muestra más de que cualquier especie puede ofrecernos un remedio natural para combatir enfermedades o paliar algunas molestias. Un ejemplo más de la importancia de conservar la biodiversidad de nuestro planeta.
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Rocío Ruz
martes, 1 de marzo de 2011
2011, año internacional de los bosques

En la foto, aunque la niebla no deje verlo bien (que dicho sea de paso, ese era el propósito), un árbol. 100 árboles, un bosque. 1000 árboles, una selva. 1001, nuestro pulmón. Este año que tenemos ya recién terminado de inaugurar celebramos el Año Internacional de los Bosques. Los bosques, esos grandes edenes que literalmente nos dan de comer, son nuestro principal sustento, algo que está incluso por encima de la tan necesaria y casi siempre hasta placentera alimentación, algo que si de pronto desapareciera de la faz de la Tierra probablemente no nos permitiría vivir más que unos pocos días. Los bosques son la gran fábrica del oxígeno que nos permite respirar durante las 24 horas del día. Si se acaban los bosques, se acaba el oxígeno; y si se acaba el oxígeno, se acaba la vida. TODA la vida. Solo la gran selva que rodea a las cuencas de los dos grandes ríos sudamericanos, el Amazonas y el Orinoco, proporcionan una tercera parte del total del oxígeno que se produce en todo el planeta. Es por eso que conocemos a este gran paraíso como el pulmón de la Tierra. Esta selva es tan biológicamente perfecta que lleva 80 millones de años siendo así, tal y como la conocemos actualmente, con los mismos animales, los mismos árboles, los mismos sonidos y los mismos ciclos, ¿para qué cambiar, si este mundo es tan biológicamente perfecto? Pero no todo es tan halagüeño como se está pintando hasta ahora: poco a poco, la mano del hombre ha ido penetrando en lo más profundo de los abismos forestales, destrozando cada año cerca de la friolera de 13 millones de hectáreas de estos grandes santuarios del mundo. Esta superficie es la equivalente a un cuarto del total de nuestra Península. Para que nos hagamos una idea, cada minuto arrasamos con una media de 20 campos de fútbol, pero con árboles incluidos. ¿Queréis asustaros un poco más? Desde hace 300 años hemos aniquilado el 40% de toda la masa forestal que existía a nivel mundial, que se dice pronto. Si seguimos así, la superpoblación provocará que un día seamos tantos pares de pulmoncitos trabajando juntos que necesitaremos más oxígeno del que es capaz de producir todo este gran pulmón que tiene la Tierra, pero quizá este día ya se hayan talado los suficientes árboles como para que este pulmón del que hablamos ya no sea tan grande como hoy. Ese día, el día en que la gacela se vuelva contra el leopardo y le clave su cornamenta, si no nos hemos extinguido ya por cualquier otro motivo, será el día en que el demonio empiece a trabajar en el contrato que ya hemos firmado con él hace ya mucho tiempo. Y es aquí donde llegamos a la conclusión (y no me digáis pesimista precisamente a mi) de esta pequeña historia que no he escrito yo, sino que hemos creado, entre todos, un porcentaje digamos que casi por encima del total de la población de Homo sapiens existente en el planeta, exterminadores de masa forestal y contaminadores de oxígeno, que no sabemos ser personas y que entre todos formamos un terrible y ya casi incurable cáncer en el complejo tejido de esa gran casa nuestra a la que llamamos Tierra. Y termino ampliando una gran frase, no sé muy bien de qué autor, pero que se ha hecho muy famosa ya en muchas de las redes sociales y programas de chat que usamos actualmente la mayoría de los jóvenes de los países desarrollados (económicamente): Querido amigo mal Homo sapiens, seas quien seas, te llames como te llames, te pongas la corbata que te pongas, sólo cuando hayas talado el último árbol, sólo cuando hayas matado al último lince, sólo cuando hayas secado la última gota de agua que quede sobre nuestro ingenuo planeta, sólo en ese instante te darás cuenta, oh joven representante de la más inteligente de las especies animales que existen en el universo, de que no te puedes comer el dinero.
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