miércoles, 4 de abril de 2012

volverán las oscuras golondrinas...


Son grandes viajeras, recorren medio mundo todos los años y cuando las vemos por nuestras latitudes nos indican que ha llegado la primavera.  Es fascinante que un animalito tan pequeño sea capaz de hacer unos desplazamientos tan largos. Me estoy refiriendo a las golondrinas, unas aves que se reconocen fácilmente  por su dorso oscuro con reflejos azulados, vientre blanquecino, frente y babero rojizo, collar negro  y cola ahorquillada. Normalmente las podemos ver en el campo, no confundir con los aviones, una especie muy similar que pertenece también a la familia de las golondrinas pero es muy frecuente encontrarla en los núcleos urbanos.



Me llama mucho la atención su manera de construir los nidos, son grandes arquitectos que con sólo barro y ramitas, son capaces de crear una confortable cunita para los polluelos, en los aleros de los tejados, a salvo de depredadores como pueden ser los gatos. Son insecticidas naturales, por lo que tener a estos animales cerca es beneficioso para el ser humano. Si ves un nido de golondrina o de avión no lo destruyas, al menos hasta que no haya terminado la época de cría. Si no te gusta tener nidos de estas aves en tu balcón o en tu tejado, una vez que los polluelos hayan abandonado el nido, puedes modificar el alero de tu tejado para que el año próximo no vuelvan a construir su nido en tu casa, ya buscarán otro lugar más apropiado.


Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
ésas… ¡no volverán!

Fragmento de la Rima LIII
Gustavo Adolfo Bécquer.

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