sábado, 25 de mayo de 2013

el último eslabón


A esta hora del día ya se han marchando casi todos los buitres de esta parte del Prepirineo catalán, no sin antes haber llenado el buche en una gran carroñada, justo cuando entra en escena uno de los animales más escasos y espectaculares que podemos observar en la Naturaleza europea. Con una elegancia suprema, y con la maestría que debe caracterizar al rey supremo de las cumbres ibéricas, un quebrantahuesos aterriza junto a los restos de huesos y los esqueletos roídos por los buitres que se acaban de dar el festín. Pero nuestro amigo no ha llegado tarde a la merienda en este particular cementerio. Más concretamente podríamos decir que ha llegado en el momento más adecuado para formar parte del último eslabón de la cadena trófica. Si los que creemos entender el lenguaje del campo amamos a los buitres porque son los encargados de limpiar el campo de los restos de los animales muertos y de las sobras de los banquetes de los carnívoros, esta vez podemos decir que el quebrantahuesos se merece la medalla de oro porque es el que viene a por las sobras de los comedores de sobras. Con una puntería que ya quisiera para sí el mejor de los bombarderos actuales, el quebrantahuesos dejará caer cada hueso que recoja para que la gravedad haga el resto del trabajo y así poder acceder al interior del hueso. Después de 2 días seguidos de sesión con unos cuantos grados bajo cero, durmiendo en el hide y con algunas imágenes de estas espectaculares aves en nuestra retina y otras cuantas en las tarjetas de la cámara, uno de nuestros amigos despega una vez más transportando un hueso para hacerlo pedazos en algún rompedero cercano.


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